Cómo ser mejor líder

Ser el jefe no es fácil, aunque mucha gente quiere serlo. Las presiones se acumulan, la responsabilidad es grande y queremos tenerlo todo bajo control, que nada falle. Toda esta presión provoca mucho estrés que a veces se descarga erróneamente sobre aquellos que tenemos a nuestro cargo. Estos comportamientos enrarecen el ambiente y el entorno de trabajo, y todo el esfuerzo puesto en que todo salga perfecto se transforma en frustración y malas caras porque nada sale bien. Sin embargo, de cómo se afronte la responsabilidad de ser jefe depende mucho el éxito del equipo, porque no es lo mismo ser un jefe dictatorial que un líder inspirador.

Para ser un buen líder es fundamental fomentar el trabajo en equipo. No es fácil trabajar con otras personas, pero un buen líder sabrá sacar lo mejor de cada uno y asignar las mejores tareas para cada uno de los talentos del equipo. Además, será capaz de empujar a aquellos a los que les cueste más trabajar y premiar a aquellos que sean más productivos, sin llegar a crear un clima de competición insano basado en envidias dentro del equipo de trabajo.


También debe ser capaz de seleccionar a los mejores miembros para su equipo, desechando a aquellos que puedan entorpecer el crecimiento del grupo y potenciando la crítica constructiva hacia él mismo y hacia el resto de compañeros. Eso conseguirá hará crecer la eficacia del trabajo y aportará nuevas y mejores ideas.

Un líder buscará que todos los miembros del equipo crezcan poco a poco dentro de sus posibilidades, formando un grupo cada vez más unido y consolidado en el que los miembros colaboren entre sí.

Un buen jefe tendrá claros los objetivos que ha de conseguir el equipo y sabrá transmitir esas metas al resto de miembros. Para eso, debe fomentar la comunicación entre todos, en busca del mejor camino para llegar a los objetivos, y formar un plan claro, una hoja de ruta. También ha de ser capaz de dar reconocimiento al trabajo de los demás, ser flexible, admitir críticas y asumir y corregir errores.

Por supuesto, un líder se implicará tanto o más en el trabajo que el resto del equipo, demostrando su compromiso con las metas marcadas y el grupo, y tendrá confianza en sus posibilidades y en las de sus compañeros.