Cosas sorprendentes que de verdad pasan en una entrevista de trabajo

Se ha escrito mucho sobre las cosas que debes hacer en una entrevista de trabajo y qué cosas no debes hacer cuando afrontas una cita de este tipo. Todos sabemos que hay que llegar puntuales, investigar de antemano a tu interlocutor o su empresa, prepararte posibles preguntas y respuestas para cualquier eventualidad… Y que por ejemplo no hay que preguntar por el salario nada más iniciar la entrevista o criticar a los jefes anteriores que has podido tener. Pues bien, este post, trata precisamente de eso, de las cosas que no deberían hacerse y que sin embargo alguien ha hecho en una entrevista de trabajo.

A buen seguro que jamás se te ocurriría hacer ninguna de ellas. De hecho, rozan el surrealismo. Pero son verdaderas. La firma de selección de personal Robert Half puede dar fe de ello porque, aseguran, han estado presente en todos estos casos. Recientemente las han sacado a la luz. Son las cosas que por mucho que nos sorprendan hacen algunos candidatos durante una entrevista de trabajo.

Estos son algunos casos que la empresa ha revelado:


El candidato con padres sobreprotectores. En medio de la entrevista de trabajo, y tras responder a las primeras preguntas, un candidato recibe una llamada de sus padres. Ni corto ni perezoso, interrumpe la entrevista, descuelga y lleno de satisfacción le dice a sus padres que “por ahora todo va bien”.

La candidata muy preocupada por su apariencia. Una candidata había pasado la primera entrevista junto a varios compañeros, y cuando anunciaron que para la segunda parte se reunirían con otro entrevistador, esta chica pidió un minuto de tiempo. Sacó un espejo de su bolso, volvió a maquillarse y a rociarse el pelo con laca… Todo ante la mirada atónita del resto de candidatos y del primer entrevistador.

El candidato que no sabía qué son las referencias. Un candidato pidió varios días de plazo para asistir a una entrevista de trabajo porque le habían pedido que llevara varias copias de su currículum vitae y tres referencias. Sus referencias, dijo, no podían ir con él porque ya tenían una cita en su agenda ese mismo día.

La candidata que estaba enamorada de su novio. De hecho estaba tan enamorada que al terminar la entrevista preguntó si podía entrar su novio a saludar porque para ella era muy importante que él les conociese y diese su visto bueno.

El candidato que no se había preparado para la pregunta más habitual de todas las entrevista de trabajo. Cuando se le preguntó a esta persona por qué quería trabajar para esa empresa, el solicitante al puesto de trabajo respondió con un escueto: “Esa es una buena pregunta”.

El candidato que mintió a su jefe actual delante del jefe potencial. Un candidato llamó a su puesto de trabajo y simuló un ataque de tos para avisar de que no iría a trabajar porque estaba enfermo. Lo hizo delante del director de recursos humanos que lo estaba entrevistando. ¡Y hasta le pidió el móvil para llamar!

El candidato hambriento. De hecho, esta persona tenía tanta hambre que apareció en la entrevista con una caja de donuts. Sin reparo alguno, se la comió entera durante la reunión alegando que era el único momento que tenía para desayunar.

El candidato que metió en el mismo saco a todos los jefes. Cuando el director de recursos humanos le preguntó por qué quería dejar su trabajo actual, esta persona contestó: “Mi jefe es un imbécil”. Y añadió “como todos los jefes”.

El candidato que no se sentía cómodo hablando de dinero. De hecho, cuando se le preguntó cuánto quería ganar contestó con un tajante: “No creo que eso sea asunto tuyo”.

El candidato que llevó a su perro a la entrevista. Pues eso. Uno subió a la entrevista con su perro. Y otro cortó la entrevista porque se lo había dejado en el coche y necesitaba ver cómo estaba.

El candidato que mintió en su currículum. Y que además lo reconoció en medio de la entrevista de trabajo. Esta persona seguramente estaba tan asustada por si descubrían las mentiras que había puesto que cuando simplemente le felicitaron por sus logros inmediatamente dijo algo así como que se alegraba de que le gustasen pero que realmente ningún mérito era suyo.

El candidato perezoso y demasiado sincero. Cuando el entrevistador le invitó a preguntar cualquier duda que tuviese, este candidato preguntó que qué pasaría si algún día estaba demasiado cansado y no podía ir a trabajar.