La geolocalización sigue generando desconfianza

La cantidad de dueños de dispositivos móviles que renuncian a revelar su ubicación al usar ‘apps’ se mantiene elevada porque prefieren preservar su privacidad

La actitud de los usuarios de dispositivos móviles ante los servicios degeolocalización es de lo más contradictoria. Así, el 83% de ellos valora favorablemente este factor a la hora de obtener el máximo provecho de sus aplicaciones. Sin embargo, dos de cada cinco dueños de smartphones ytabletas son reacios a compartir su ubicación.

El segundo dato, como señalan los técnicos de las empresas especializadas Research Now y Skyhook Wireless que han elaborado la investigación de la que se extrae esta información, impide mejorar su experiencia de las apps, ya que, en este aspecto, los detalles de la ubicación del internauta suelen ser relevantes.


La paradoja se manifiesta con toda su intensidad en servicios como los metereológicos. Un tercio de quienes recurren a estas aplicaciones sorprendentemente se niegan a compartir su situación física o geográfica. En consecuencia, según apuntan los analistas, la aplicación no puede ser todo lo precisa que debería.

Algo similar ocurre con las redes sociales: seis de cada diez navegantes no concretan su localización. Y con las apps de fotografía y vídeo, la proporción es todavía superior: 82% y 84% de reticentes respectivamente. Ventajas como el etiquetado automático del contenido se desvanecen a causa de este comportamiento.

La voluntad de preservar su privacidad o la preocupación por la descarga de la batería del móvil son dos de los motivos que los mil participantes en este trabajo han citado con mayor frecuencia. Además, más del 20% de los detractores aducen que la ubicación no aporta ningún valor extra a las aplicaciones.

Por el contrario, los cibernautas que confían en esta prestación esperan de ella beneficiarse de comunicaciones personalizadas, a ser posible, sin bombardeos publicitarios. Para el director de Skyhook, Jim Crowley, se están “desaprovechando oportunidades” porque a muchos ciudadanos les falta información sobre “cómo se gestiona su intimidad”.