¿Por qué la velocidad de descarga en los móviles nunca es la óptima?

Sólo en los archivos voluminosos se produce un mayor rendimiento

Un revelador estudio sobre los dispositivos móviles con el sistema operativo Android en Estados Unidos demuestra que el 80% de las descargas que llevan a cabo los internautas ocupa menos de dos megabytes (MB) y que prácticamente la mitad no llega al medio mega de tamaño. La proporción de acciones con pesos superiores a los 10 MB es apenas del 4%. En general, estas operaciones se refieren a vídeos, mientras que las más ligeras son sobre aplicaciones de mensajería instantánea.


Los analistas de Nielsen, la consultora que ha recogido estos datos entre 45.000 aparatos, recuerdan que no hay dos consumidores en el mercado que obtengan el mismo provecho del ritmo de carga y descarga de material en línea —archivos en cualquier formato, música en streaming, clips audiovisuales, etc.—. De hecho, la media de propietarios de smartphoneso tabletas rara vez experimenta la velocidad óptima que le puede ofrecer una empresa. Sin embargo, la medición de este recurso es esencial para los actores de esta industria.

Cuando empieza a transferirse un elemento, la red envía los datos de manera casi inmediata. No obstante, el ritmo se va ralentizando después porque el resto de la información se debe poner a la cola hasta que se haya entregado lo requerido. Y entonces, al fin, la velocidad se incrementa. Ante esta situación, “la industria se está despertando”, aunque lo hace “muy lentamente”, como admite el director general de Telecomunicaciones de Nielsen, Amilcar Pérez. De modo que, hoy por hoy, los navegantes solo pueden beneficiarse de un alto rendimiento con los archivos más voluminosos.


Las redes son la espina dorsal del negocio de los proveedores de servicios inalámbricos y acaparan las mayores inversiones de este tipo de empresas. Igualmente, son la principal razón que decide a los clientes a elegir una compañía u otra. Por esta razón, la publicidad de estas firmas se suele centrar en su velocidad. Así, a juzgar por sus anuncios, cabría pensar que todas son las “más rápidas”.