Sociotendencia: ‘Teenagers’ con canas

Adultos que cazan pokémons y visten como sus hijos. Madurar da pereza: el mundo no ayuda.

“ADULTO SANO DE EDAD imprecisa” es una bonita forma de eludir el momento siempre complicado de confesar la edad y un giro eufemístico que se usa hasta en los informes médicos. La edad, o las conductas que se consideran propias de cada etapa de la vida, son más dúctiles que nunca. Internet, esa meca de la cultura post pop, ha amplificado aquellos clásicos titula es de las revistas que empezaron afirmando que “los 30 son los nuevos 20” y en 2016 ya andan diciendo que “los 60 son los nuevos 30”. Y así todo. No les falta razón, el tiempo que pasamos en el limbo entre la infancia y la edad adulta es cada vez más largo. “La adolescencia dura ahora tres veces más que antes”, asegura un estudio firmado por el profesor de la Universidad de Temple Laurence Steinberg


Los cambios de la pubertad se producen dos años antes que en el siglo pasado, es decir entre los ocho y los nueve años. Y las señales de que nos estamos haciendo mayores… bueno a veces nunca llegamos a verlas. Por cierto, 2016 pasará a la historia como el año en que todos, niños y adultos, abandonamos cualquier tarea para cazar un Pokémon. Lo primero es lo primero.

Ante nuestra resistencia a madurar y crecer, el armario se ha ido igualando. Zara, H&M o Comptoir des Cotonniers apenas hacen diferencias entre sus colecciones y madres e hijas intercambian looks sin grandes dramas. Los adolescentes vieron cómo sus padres los desplazaron de Facebook y cuando encontraron refugio en Snapchat los adultos tampoco tardaron en colonizarlo. Por cierto, Snapchat acaba de corregir lo que le hizo fiable entre los chicos. A saber, la maravilla de que todo fuera susceptible de ser autodestruido. Ahora ya se puede empezar a almacenar, un vicio que aún arrastramos de la vida adulta. Otros han quedado atrás, ni queremos hipotecas, ni comprar coches. Nos contentamos con Uber, Bla Bla Car o Airbnb. Tampoco nos casamos y esperamos seguir en Tinder hasta que nos expulsen. Todo se andará.