Fin a un año de cambios i movimientos para las startups tecnológicas españolas

Repasamos el ecosistema de startups tecnológicas españolas en 2016 tras un gran arranque y una segunda mitad muy silenciosa.

La “escena” de emprendimiento tecnológico en España sigue siendo un duopolio con Barcelona a la cabeza y Madrid a la zaga. Las dos capitales ofrecen una buena oferta de ingenieros, diseñadores, científicos, agentes de ventas y directivos.

Se sigue lejos de grandes centros de innovación como Londres, y Silicon Valley sigue siendo un ente gigante y abstracto en el que buscar inspiración pero nunca comparación. Dicho esto, a Barcelona y Madrid ya no les queda mucho que envidiar a Berlín, Amsterdam o París. Según las mediciones de EU-Startups, un medio especializado en el sector, Barcelona y Madrid ocupan la quinta y sexta posición en Europa de acuerdo a la valoración de las compañías fundadas y los acuerdos firmados por las mismas.


El año empezó fuerte, con la venta de La Nevera Roja a Just-Eat entre otras empresas europeas del sector propiedad de Rocket Internet, el grupo tecnológico alemán. Rocket adquirió la compañía en febrero de 2015 por 80 millones de euros.

Aunque hubo mucha discrepancia en el sector sobre el precio por el que los berlineses vendieron La Nevera Roja, el precio final resultó ser similar al de compra un año antes pero con una importante distinción, y es que no se incluyó Urban Ninja, la división de reparto a domicilio de La Nevera Roja, en el acuerdo.

La primavera llegó fuerte al ecosistema emprendedor. A principios de abril se produjo la compra de Privalia, una de las grandes startups del comercio electrónico español, por parte de la francesa Vente-Privee. El acuerdo, cifrado en 470 millones de euros, supuso la mayor venta de una compañía tecnológica española, con la excepción de empresas de telecomunicaciones.

Entre el 2006 y el 2013, Privalia consiguió unos 200 millones de euros en varias rondas de financiación, facturando 415 millones de euros en 2014 con sus operaciones en España, Italia, México y Brasil.

Un par de semanas más tarde, Cabify, conseguía una tercera ronda de inversion valorada en 109 millones de euros, la mayor hasta entonces para una startup tecnológica española. Cabify invierte fuerte en Latino América, donde tiene el grueso de su presencia y crecimiento, y en noviembre iniciaba operaciones por fin en Barcelona. La vuelta de Uber a España en marzo y la expansión de las aplicaciones de móviles para solicitar taxis tradicionales serán los principales retos para la compañía en 2017.

En mayo, el gigante del comercio electrónico mundial eBay compraba Ticketbis, la compañía vasca que a su vez era otro pequeño-gigante del mundo de la venta de entradas de espectáculos, por 165 millones de euros.

El precio no es de extrañar cuando se conoce que Ticketbis, fundada por Jon Uriarte y Ander Michelena en 2009, tenía ya por entonces presencia en más de 50 países y 84 millones de ingresos en 2015.

Sin duda, uno de los acuerdos más complejos tuvo lugar poco después entre Wallapop y Letgo. La primera dominaba el mercado español y buscaba convertirse en un gran rival para Craigslist y OfferUp en el mercado de los clasificados de Estados Unidos.

Letgo, con un pie en Barcelona y otro en Nueva York, conseguía meses antes una ronda de inversión de 100 millones de dólares. Inversores y directivos de ambas compañías empezaron a ver la fusión como algo lógico de cara a aunar estrategias y no desgastarse en una guerra de marketing.

Muchos más

A pesar de que en la segunda mitad del año no haya habido grandes acuerdos ni rondas de inversión, durante 2016 si pudimos ser testigos de otros acuerdos dignos de mención. La compra de Menéame por parte de Daniel Seijo y Domingo Remojón, que se hacían con el control de una participación “mayoritaria” en la compañía daba un giro al ecosistema de publicación español.


Airbnb compraba Trip4Real, la startup barcelonesa con una plataforma centrada en la comercialización de planes de ocio alternativos a través de particulares. También en Barcelona, Verse, una startup centrada en los pagos electrónicos, recibía una ronda de inversión de ocho millones de euros.