Analizamos el Honor 8 Pro

El nuevo terminal gigante llega a los escaparates a un precio que deja en evidencia a sus competidores directos


Huawei es una empresa multinacional que pone en los escaparates smartphones de dos marcas: Huawei y Honor. La primera está centrada en vender a través de operadoras y la segunda principalmente a través de Internet, aunque al final puedas encontrarlos todos en todas partes.

No es de extrañar pues, que con esta estrategia “dual” se hayan convertido en líder de ventas en España según Kantar, poniéndose al nivel de Samsung, que llevaba años siendo el macho alfa en las tiendas de móviles. Y es que además de vender como churros, Huawei hace móviles como churros, muchos. Y de vez en cuando hace terminales muy buenos a buen precio como el Honor 8 Pro que analizamos hoy.

Está disponible en tres colores: negro, blanco y azul metálico. De estos, a mis ojos el más bonito es sin duda el negro, que es el que ha cedido la marca a La Vanguardia para el análisis. El teléfono, formado por una pieza de aluminio, entra por la ojos como sobrio, elegante y bien diseñado.

Para los más técnicos, el Honor 8 Pro cuenta con una pantalla de 5,7 pulgadas de 1440x2560 de resolución, un procesador Kirin 960 diseñado por la propia Huawei, 4 GB de memoria RAM y 64 GB de almacenamiento además de tarjeta microSD. Para los que se pierden con tantas cifras: es un muy buen terminal a nivel técnico.

Comparado con el reciente Huawei P10 Plus de 800 euros, la decisión está clara. Son dos teléfonos casi idénticos, salidos de la misma casa. Hay alguna diferencia en el sistema de doble cámaras trasero, el cristal de la pantalla o la posición del lector de huellas, pero en general, el Honor 8 Pro debería ser el móvil que te lleves a casa. Si pudiera ponerle una pega al Honor es la falta de sensor de huellas delantero, algo que el Huawei sí tiene.

Tiene incluso una batería ligeramente más grande que su “hermano” de Huawei. Durante nuestras pruebas con el Honor 8 Pro la batería ha resistido ampliamente el día enterodespués de horas de estrés y consumo en Wi-Fi y con las antenas cambiando entre 3G y 4G.

En realidad el Honor 8 Pro está dentro de la denominada “gama media-alta” que consiste que tienen componentes de gama alta pero con un precio más comedido, en este caso 549 euros. ¿Dónde está la trampa? Pues que aunque tiene casi las mismas características que un LG G6, Galaxy S8 o un iPhone 7, acaba quedándose corto en algunas partes.

Comparándolo con el Galaxy S8 de 810 euros, nos encontramos con que el Honor 8 Pro no tiene resistencia al agua, ni una cámara tan buena, ni una pantalla de tanta calidad. Y aunque los procesadores del Honor son rápidos para nuestro día a día (redes sociales, navegar, mensajería, etc.) empiezan a sufrir cuando los ponemos lado a lado con los Qualcomm o Exynos del Galaxy S8 o los A10 del iPhone 7.

Ahora, el Honor 8 Pro es perfecto para muchos. Y sinceramente se hace difícil no recomendarlo si está en tu rango de precios. Para acabar, otra recomendación excelente podría ser el OnePlus 3T que está ahora a 399 euros, o incluso el Galaxy S7 Edge de 2016 que tiene muchas similitudes y lo podrás encontrar más o menos por 500 euros de precio.

Acabados las características, pudimos sacar el Honor 8 Pro a pasear y tomar algunas fotografías. El resultado es muy bueno en general, aunque en entornos tenues la cámara no llega al nivel del iPhone o el Galaxy.

Huawei sigue apostando por el formato de cámara doble que crea distorsiones artificiales dejando el fondo borroso y que casi mejor es tener desactivado. Sí recomendamos activar desde el primer momento el modo HDR en todo momento, porque mejorará el resultado de tus fotografías sin que el Honor 8 Pro se resienta en velocidad.