Del pelotazo al coleccionismo: así ha evolucionado el negocio de los dominios web

Provocaron una de las mayores épocas de pelotazos tecnológicos, pero su mercado ha caído. ¿Qué ha sido de la industria de los dominios web?


Ha sido seguramente u no de los negocios más curiosos y sorprendentes de los inicios de internet: ni el desarrollo de webs, ni el correo electrónico ni las conexiones telefónicas: ¿quién habría pensado que el mero nombre de una web podría generar tantísimo negocio?

Pues hubo quienes lo pensaron, vaya si los hubo. Durante la primera burbuja tecnológica, fueron muchos los que se dedicaron, de manera profesional, única y exclusivamente a la compraventa de dominios web. Como si de las acciones de la Bolsa se tratara: comprar barato y vender caro pasado un tiempo. Un proceso de especulación (no necesariamente negativa) que con el tiempo ha ido evolucionando.

Pero, ¿qué ha sido de este negocio? ¿Sigue siendo tan rentable como antes? ¿Ha moderado sus números? ¿Se ha estancado definitivamente en detrimento de otros posicionamientos de marca en internet? Hemos hablado con varios expertos –de los que empezaron a comprar dominios cuando los demás no sabíamos ni qué era eso– para que nos cuenten esta evolución.

2000: la burbuja de los dominios

No es casualidad que la burbuja de los dominios web coincidiera con la de las empresas ‘puntocom’: “En España la mayoría empezamos a comprar dominios en los 90, pero fue en la década de 2000 cuando ya empezábamos a invertir para vender”, nos cuenta David Carrero, cofundador de Stackscale, entre otras muchas empresas, y uno de los españoles más activos en aquel mercado. Una visión en la que coincide Carlos Blanco, CEO de empresas como Akamon y cabeza visible de la aceleradora de startups Conector.

Fue en esa década cuando se produjeron varias de las mayores ventas de la historia: la de Clothes.com (4,9 millones de dólares en 2008), la de Toys.com (5,1 millones en 2009), la de Diamond.com (7,5 millones en 2006), la de Porn.com (9,5 millones en 2007) o la de Sex.com (13 millones en 2010). Más allá de los récords históricos, los comienzos de aquella década fueron los más activos: por aquel entonces la gente no tenía tanto acceso a internet y los negocios no estaban tan profesionalizados como ahora, con lo que tener un buen dominio era la clave perfecta para colocarse bien en los buscadores y llegar al público potencial”, asegura Carrero.

“La inversión masiva en dominios empezó en 2003”, asegura Carlos Blanco, “pero los dominios en castellano empezaron a moverse más a partir de 2007”. Fue entonces cuando muchos de estos pequeños ‘brokers’ empezaron a hacer negocio. En aquella época, David Carrero hizo varias de sus mejores ventas, cuyos datos no puede facilitar por los contratos de confidencialidad firmados.

En cualquier caso, su actividad de compraventa ha sido intensiva: “Entre los dominios que compré y luego vendí están Mimms.com (lo vendí a una empresa americana por unos 10.000 euros), Minicine.com, Gestor.co, Registro.es, Logogratis.com, Alquilando.com...”. En su momento, Carrero llegó a tener hasta 7.000 dominios registrado s; en el caso de Blanco, más de 11.000. “En esa época hubo mucho movimiento”, nos cuenta Carrero. “Había dominios que se compraban un día y se vendían pocos meses o años después. En muchos casos no se compraban para desarrollar un portal de contenido, sino que era una actividad de especulación: comprar para luego vender”.

Sin embargo, reconoce que la cosa ha ido cambiando: “A día de hoy esto ha bajado muchísimo, ya no hay la actividad que había antes. Antes había gente que podía dedicarse sólo a esto, pero ahora es mucho más difícil. Yo me he desprendido de la mitad de los dominios que tenía. Tengo algunos buenos, como Formacion.com (lo compré por 60.000 euros), Cloudprivado.com (10.000 euros), Infografias.com (5.000), Ciudadanos.net (10.000), Eltiempo.eu (2.500) o Entrenador.com (10.000 euros), pero me he deshecho de la mayoría”.

Carlos Blanco, sin embargo, nos ofrece un ligero contrapunto: “Creo que el momento de invertir en dominios ya pasó (yo dejé de hacerlo en 2007), ahora muchos están en manos de inversores que esperan buenas plusvalías”. Sin embargo, la falta de ruido no implica necesariamente la ausencia de negocio: “En nuestro caso, en los últimos dos años estamos en récords históricos de ingresos por venta de dominios”.

Carrero cree que lo que quizá ha cambiado más es el perfil del comprador: “Antes sólo se compraba para vender luego, pero ya no hay tanto negocio. Ya no tiene tanto sentido pagar cantidades muy altas, porque no es nada seguro que luego puedas volver a venderlo”.

A día de hoy, por tanto, “quien compra un dominio suele ser para darle un uso: abrir el portal, crear el contenido, hacer una estrategia... Ya hay mucha menos especulación”, asegura.

La tendencia, desde luego, parece evidente. Si nos fijamos en las ventas y subastas de dominios hechas en los últimos meses (al menos en los datos que se hacen públicos), vemos que, de media, las mejores ventas son de algunas decenas de de miles de dólares. Incluso en ventas muchos más altas, como las de Asset.com (406.000 dólares) o Casino.online (201.000 dólares), las cifras quedan muy lejos de las de la pasada década.

Hay algunas excepciones, pero son contadas: 20.com fue vendido esta misma semana por 1,75 millones de dólares. “No es lo habitual”, asegura Carrero. “Aún puede haber ventas así con dominios muy concretos o muy especiales, pero por lo general todos los dominios han caído muchísimo. Lo que antes podías vender por 100.000 euros ahora, con suerte, lo haces por la mitad. Ahora muchos de los que seguimos teniendo dominios los tenemos más por coleccionismo que por negocio”.

Es mucho menos activo, pero hay un mercado subterráneo que en los últimos años ha tenido cierto éxito: el de la compra de nicks en Twitter. Uno de los ejemplos más famosos tiene precisamente sello español: en agosto de 2010, el empresario Israel Menéndez, afincado en Miami, vendió su usuario de Twitter, @israel, al propio Estado israelí. ¿La cifra? “Cinco ceros”, aseguraban.

Para Carrero, sin embargo, esto es más anecdótico que otra cosa: “Puede haber casos, pero son muy específicos. Comprar un nick de Twitter sólo puede tener sentido si eres una gran empresa o institución. Hace unos años, en la empresa en la que yo trabajaba compramos un nick, pero no pagamos ni 2.000 euros. Son casos que pueden darse, pero no es nada frecuente.


Para David Carrero, la caída de los dominios tiene toda la lógica del mundo: “Antes importaba mucho el dominio que tuvieras para posicionarte bien, pero cada vez importa menos, los portales ya tienen muchas otras estrategias para llegar a la gente. Además, ahora la mayoría de audiencias llegan por Facebook, así que el dominio ya no importa tanto”.