‘Zero fucks given’: Costalamel regalará toda su ropa si su Instagram se queda sin followers


Tras más de cuatro años y medio de trayectoria, la marca catalana se despide de su público con esta reivindicativa campaña, una sátira al mundo de las redes sociales


El mundo al revés. Costalamel quiere despedirse del mundo de la moda con una campaña que no dejará indiferente a aquellas personas que se desviven por tener miles de seguidores y ‘me gusta’ en las redes sociales. La marca catalana echa el cierre con la iniciativa ‘Zero fucks given’, que tiene el objetivo de no ganar seguidores en su perfil enInstagram, sino perderlos todos hasta llegar a 0.
Esta acción reivindicativa, que tiene camiseta incluida con el mensaje ‘Buy flowers, not followers’ (compra flores, no seguidores), llegará a su fin este próximo sábado 17 de febrero. Si se consigue el reto, la firma barcelonesa regalará toda la ropa que tenga en su estudio (calle Lull, 66). En el caso que no lleguen a cero, ofrecerán los productos a precio de coste, una última oportunidad para sus clientes de hacerse con una de sus originales piezas.
“¿Qué pasaría si ahora se cerrara Instagram y la gente no pudiera trabajar ni vivir de ello?Esto es lo que queremos poner sobre la mesa, es una crítica muy común y una iniciativa muy interesante para debatir”, apunta a La Vanguardia.com el fundador de la firma, Ernest Costafreda.
Durante sus cuatro años y medio de trayectoria, Costalamel nunca ha trabajado con ‘influencers’ porque no cree en esta vía de promoción. “Creíamos que era un tema que debíamos plantear, de hecho, ya lo teníamos previsto antes de cerrar. Estos años nos han llegado muchos correos de gente joven, de entre 15 y 20 años, que nos pedían que les regaláramos ropa y la publicarían en Instagram. Que una marca regale sus productos me parece ridículo”, asegura Costafreda, que añade que “cuando te pagan por ponerte algo, al final la gente ya no cree en ello”.
La mala situación económica ha obligado a tomar la decisión de cerrar Costalamel. Ernest Costafreda creó la firma en octubre de 2013 y meses más tarde se formó el equipo. “La empresa nació como una marca catalana con producción propia. No me gustaba vestir como todo el mundo y creaba mis propias camisetas, con mensajes, y así empezó todo hasta que dimos el salto internacional”, explica.
Desde un principio, el objetivo del emprendedor era que la gente se sintiera atraída por sus diseños, no vender muchas camisetas. “En este país este estilo de ropa no engancha tanto. Hay un espacio muy grande entre Inditex y las marcas independientes. La gente que quiere ir a la moda a un precio competitivo se va a esta firma. Esto no ocurre en otros países como Alemania, donde sí existe la cultura suburbana”, afirma el director creativo. De hecho, la mayor parte de sus ventas, un 70%, eran en el extranjero, donde la marca sí ha tenido un público que quería vestir diferente.
En este tiempo, Costalamel ha pasado de producir camisetas a hacer sudaderas, chaquetas y complementos, un hecho que se considera un “éxito” a pesar de las dificultades económicas y que se refleja en más de 400 modelos vendidos online a más de 45 países.
Uno de los momentos más destacados de la historia de la firma fue hace dos años, cuando uno de sus ‘fashion films’ fue seleccionado por el prestigioso certamen ‘La Jolla International Fashion Film Festival’. La producción ‘Get lost to find yourself’(Perderse para poder encontrarse) compitió con firmas reconocidas del sector, como Gucci, y con actores como James Franco.



“Fue el mejor momento, sin duda. Competíamos con marcas muy conocidas y fue un momento muy guay. Para mí hacer un ‘fashion film’ era como dar voz a mis ideas y era la excusa perfecta para presentar un proyecto artístico que no promocionara la ropa, sino un mensaje. Las firmas deben comunicar cosas y tenemos que ofrecer contenidos para enviar estos mensajes”, asegura Costafreda.
Otro momento relevante fue el envío de más de 400 calcetines sucios a Donald Trump como protesta por sus políticas. “En los paquetes habían cartas con poemas y mensajes en inglés que seguramente el presidente nunca leyó pero que tenían una idea muy clara, hacerle ver que su mandato apesta”.

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