El deporte es una gran inspiración para la empresa y para la vida. Cada vez usamos más ejemplos del deporte para generar lógicas de equipo y potenciar liderazgos positivos. Sir Alex Ferguson, por ejemplo, tiene un libro sobre liderazgo basado en su experiencia deportiva que es pura inspiración para la empresa. Tanto el deporte como la empresa se focaliza en las personas y en los resultados. Sin resultados no hay sostenibilidad. Les propongo escoger cinco ámbitos en los que creo que el deporte resulta especialmente inspirador para las empresas y en general para todo tipo de organizaciones: la toma de decisiones, la gestión de los equipos, la gestión del talento, el alcance de la sencillez y el liderazgo.
Toma de decisiones.
Recuerdo un partido de final de la temporada pasada del Morabanc Andorra de
básquet. Quedaban poquísimos segundos. Tiempo muerto. Si el equipo local
acierta, gana. Joan Plaza, entrenador del equipo andorrano, propone una jugada.
Los jugadores la ejecutan a la perfección. Triunfo. Después del partido fuimos
a cenar con Joan Plaza y comentando la jugada y con toda naturalidad empieza a
sacar tarjetas plastificadas de sus bolsillos con posibles soluciones para la
última jugada. Lo más interesante es que al final tomó una decisión que no
estaba en las tarjetas, pero que pudo tomar porque todo estaba pensado.
Sinceramente creo que en las empresas deberíamos tomar decisiones con este
nivel de preparación, con este nivel de detalle y con este nivel de
adaptabilidad. La artesanía del management está en sus
decisiones. La clave es pensar antes, ya lo decía el gran Yogi Berra, “el
béisbol es 90% mental, la otra mitad es física”.
Gestión de los
equipos. No hay ningún campeón del mundo de fútbol con la prosa de Valdano.
Eleva el futbol a otra categoría. Valdano sostiene que un equipo de fútbol es
un estado de ánimo. Y creo que una empresa también. Que las remontadas en los
partidos y en las empresas tienen que ver con ese plus de confianza es
innegable. Un equipo es un juego de sincronías tácitas. Un manojo de razones y
emociones. Además, un equipo son los que saltan al campo y los que no. Los
entrenadores hacen una convocatoria y dejan gente en el banquillo. Gestionar
esto es complejo. Quizás en las empresas también deberíamos tener un banquillo
para directivos. En las empresas siempre juega el mismo once titular que es el
equipo de dirección y no estoy seguro de que sea la mejor opción.
Cruyff decía: “Si marcas un gol más que tu oponente, ganas”. En la empresa
si vendes con margen, produces eficiente y cobras lo antes posible, ganas
Gestión del
talento. Lo difícil es adivinar cuales son los profesionales que más allá de su
conocimiento, tendrán la versatilidad y la resiliencia necesaria. Eso es lo
realmente difícil, en la empresa y en el deporte. Saber combinar un equipo con
suficientes aspirantes y algunos consolidados es una buena fórmula. La
coalición del hambre y de la experiencia. Fichar a los mejores no siempre es la
solución. Lo importante es construir un equipo con aspirantes capaces y con
consolidados a los que todavía les brillen los ojos por algo. Hace pensar que
el PSG gane la Champions cuando su crack absoluto, Kylian Mbappé ya no está.
Recuerden: talento son esa gente con trayectorias de resultados por encima de
la media. Necesitamos talento en todo el campo, necesitamos talento en toda la
empresa, no solamente en su cúpula. El talento da más resultado en un
ecosistema que en un egosistema. El talento no son solamente fichajes, se
necesita mucha cantera. Los canteranos crecen con el estilo y la cultura
incorporados. No tengo ninguna duda que las empresas que tienen su propia
“Masía” van mejor. Me gustaría leer al gran Ramon Besa o al gran Segurola
haciendio crónicas sobre las decisiones y de las jugadas de los equipos de
dirección de las empresas.
Sencillez. Los
grandes equipos de la historia del fútbol jugaban sencillo. El gran Madrid de
Di Stefano, el gran Milán de Sacchi, el gran Barça de Guardiola, hacían cosas
inverosímiles con una apariencia increíble de sencillez. Cruyff, gran filósofo,
ya advertía que “si marcas un gol más que tu oponente, ganas”. En la empresa si
vendes con margen, produces eficiente y cobras lo antes posible, ganas. Ni el
deporte ni la empresa hay que sofisticarlos demasiado. Finalmente, está también
la sencillez de aceptar que el fracaso entra en la ecuación del éxito. Nadie lo
expresaba mejor que Michael Jordan: “He ganado mucho porque he fallado mucho”.
Lo mismo expresaba Federer, el jugador más elegante. La empresa no puede
fracasar tanto, pero debe atreverse a innovar. No hay innovación sin riesgo,
pero el gran riesgo es no innovar.
En las empresas siempre juega el mismo once titular, que es el equipo de
dirección, y no estoy seguro de que sea la mejor opción
Liderazgo. Hay jugadores que cambian un partido por el mero hecho de estar.
Su presencia ayuda a que todos los demás saquen su mejor versión. En la empresa
sucede lo mismo. Liderar es servir, en el deporte y en la empresa. Y el
liderazgo se expresa en compromisos, comportamientos y detalles. ¿Recuerdan el
gesto de Puyol pidiendo a Eric Abidal, enfermo durante la temporada, que
recogiera la Champions de 2014? ¿Recuerdan la forma generosa y elegante con la
que Rafael Nadal agradecía, sin olvidar a nadie, su enésimo triunfo en Roland
Garros? El liderazgo no consiste en tener muchos seguidores, el verdadero
liderazgo crea nuevos líderes. Y a veces, esto es más fácil en la empresa que
en el deporte. Los liderazgos empresariales tienen en el deporte una fuente infinita
de aprendizaje. Quién mejor que Induráin puede expresar lo que supone el
triángulo ambición –sacrificio– humildad. Para que haya podios se necesitan
gregarios, esos que lo dan todo para los demás en el ciclismo y en la empresa.
Roger Pallarols uno de los mejores entrenadores de Hockey hierba y consultor de
empresas habla de algo fundamental para el deporte y para las empresas: no se
trata de competir simplemente con los demás si no con uno mismo. En eso
consiste la competitividad sostenible.
Dejen que acabe con una sentencia de Cruyff que sirve tanto para el deporte
como para la empresa: “Si no puedes ganar, asegúrate de no perder”.

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