Fashion week: Con la apertura de la MOP Library, la Fundación Marta Ortega Pérez amplía su proyecto cultural en A Coruña
El 6 de marzo, la primera persona que cruce la puerta de consulta de The MOP Library no entrará en una biblioteca convencional. Se sentará frente a una mesa industrial, se colocará unos guantes y esperará a que le entreguen tres volúmenes previamente solicitados en la web. Tendrá una hora. No podrá fotografiar ni llevarse nada. Solo mirar, tomar notas y pasar página.
En el muelle de Batería
de A Coruña, en un espacio portuario que permaneció cerrado durante décadas,
la Fundación
Marta Ortega Pérez ha abierto al público una biblioteca especializada
en moda y fotografía de moda con más de 5.500 volúmenes. Revistas desde los
años cincuenta, monografías de autores como Richard
Avedon o Irving
Penn, colecciones de cabeceras como Interview o The
Gentlewoman, y algo más inusual: catálogos de firmas como el del invierno
del ochenta y ocho de Comme des Garçons, protagonizado por dos
niñas con aparato dental, o el de la primavera del noventa y siete de Chanel,
con Stella Tennant como protagonista.
La Fundación Marta
Ortega Pérez ha abierto al público una biblioteca especializada en moda y
fotografía de moda
No es un archivo del
vestido, sino de la mirada. Y en ese desplazamiento aparentemente sutil,
comienza la dimensión política del proyecto.
Las grandes bibliotecas
de moda del mundo se organizaron históricamente en torno a la indumentaria: el
archivo del Costume Institute en Nueva York o el centro documental del Palais
Galliera en París existen para contextualizar prendas, patrones, clientelas y
técnicas, para fechar un dobladillo o reconstruir la trayectoria comercial de
una casa. Son instituciones pensadas para escribir la historia material del
traje. La MOP Library nace en otro territorio. No surge de una universidad ni
de una tradición académica, sino como consecuencia de un gesto casi íntimo que,
en el momento en que se produjo, ni siquiera tenía estructura institucional
detrás.
En 2021, antes de que
existiera formalmente la Fundación, Marta Ortega decidió trasladar a A Coruña
la exposición que Peter Lindbergh tenía previsto inaugurar en Düsseldorf poco
después de su muerte. Aquel homenaje, concebido inicialmente como un acto puntual,
terminó revelando algo más amplio: no solo abrió un edificio abandonado al
público, sino que dio forma a una narrativa en la que la moda se entendía, ante
todo, como cultura visual. Desde entonces han pasado por el espacio nombres
como Steven Meisel, David Bailey, Irving Penn y, hasta el próximo 1 de mayo,
Annie Leibovitz. La biblioteca prolonga esa lógica: no conserva vestidos,
conserva la manera en que esos vestidos fueron fotografiados, editados,
impresos y puestos en circulación.
Si en el siglo XX la moda encontró legitimidad en la prenda, hoy la encuentra sobre todo en la imagen. Archivar imágenes no es un gesto neutro: es decidir qué versión de la moda sobrevivirá si el flujo digital se disipa. La negativa a digitalizar los fondos y la consulta limitada, con guantes y sin fotografías, no responden tanto a un protocolo de conservación como a una toma de posición. En un ecosistema dominado por Instagram, devolver a la revista su condición de objeto (con su peso, su tipografía y su olor a tinta) implica reivindicar otra forma de mirar. La MOP Library concentra su colección en las últimas cuatro décadas, el periodo en que la moda se convirtió en sistema mediático global y el fotógrafo y el editor adquirieron estatus cultural. Más que archivar vestidos, archiva el dispositivo narrativo que los hizo relevantes.
El proyecto encarna una
forma de mecenazgo privado que no levanta un museo clásico, sino un ecosistema
de exposiciones, educación y archivo. El acceso es gratuito, pero la colección
(construida a partir de una primera adquisición de miles de volúmenes procedentes
del archivo de Luis Venegas, editor y fundador de revistas como Fanzine
137 y Candy) responde a un criterio curatorial propio.
En A Coruña se ha abierto
una biblioteca y con ella un marco desde el que leer la moda reciente. Que ese
marco se construya lejos de las capitales tradicionales y desde una fundación
privada no es un detalle menor: archivar siempre ha sido una forma de poder, y
no todos pueden permitirse ejercerlo.


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