Semana de la moda: La pasarela italiana demuestra en su segunda jornada que la moda debe estar en el centro de todo, por encima incluso, de sus creativos
Si la agenda de la moda
internacional empezaba esta semana en Londres con el apoteósico desfile de
Burberry –que subió a la pasarela a Romeo Beckham– el gremio se ha trasladado
este martes a Milán para un inicio de edición igual de vigorizante. Y es que la
incógnita de hacia dónde se dirigen las principales firmas del lujo, tradición
o renovación, archivo o innovación, comienza a disiparse con las presentaciones
de otoño invierno 2027. La primera en proclamarse al respecto ha sido Fendi,
plato fuerte de la segunda jornada de la pasarela italiana por el esperado
debut de Maria Grazia Chiuri como directora creativa. Aunque más que un debut
lo de la romana es un regreso a la casa italiana que la vio crecer, hace casi
cuarenta años, cuando ejerció durante una década como diseñadora de accesorios.
Su misión hoy es la de revitalizar la firma. O al menos conseguir mejorar
resultados como hizo en Dior, donde cuadruplicó los ingresos de la marca.
En una amplia sala del showroom de
Fendi, pequeñas aglomeraciones correteaban de un lado a otro en busca de
estrellas invitadas, la mayoría coreanas. Entre ellas intentaban hacerse paso
Mónica Belluci y Uma Thurman, como también algún rostro español, como el de
Aitana. El primer pase, un traje de sastre negro hiperfemenino, evidenciaba que
esta colección es un homenaje a la historia de la marca y de las cinco hermanas
Fendi bajo la mirada y reinterpretación de la creativa. Meno io, piu
noi , (en español Menos yo, más nosotros), rezaba el folleto
explicativo depositado sobre las banquetas del desfile a modo de decálogo para
deconstruir el pensamiento de Chiuri, quien para esta colección –en la que
hombres y mujeres desfilan juntos– ha contado con la colaboración de artistas
como Mirella Bentivoglio y SAGG Napoli.
El próximo invierno de Fendi presenta una
silueta elegante y depurada a través de sedas y terciopelo ensamblados con
delicados tejidos transparentes. Hay brocados, trajes versátiles y hasta algún
que otro look denim . Llaman la atención los cuellos de las
camisas, presentados como un accesorio más del repertorio de Fendi. Y es que
los accesorios son cruciales para unir la nueva línea con los códigos
históricos de la marca romana.
Missoni también recuperó,
ya en el 2024, a su director creativo de cuando la firma era pequeña y
familiar. Y a pesar de los rumores que circulan sobre la posible adquisición de
Missoni por parte de un grupo americano, Alberto Caliri - quien de una manera u
otra siempre ha estado presente en la famosa casa del hipnótico patrón del zig
zag- se desenvuelve hoy con la misma pasión con la que se inició en la década
de los noventa y pone el foco en la moda y el tejido.
“Cuando empecé, me
encerré un tiempo en el archivo y me di cuenta de que en los primeros diez años
había muy poca creación de materiales. Por eso fuimos a India e hicimos un
trabajo casi cinematográfico para crear materiales que ya nacen así. Y algo
fundamental, que sigue siendo para mí la base artesanal de la marca, es que
todo te lo puedes quitar y poner fácilmente”, reconocía en el backstage poco
antes de dar comienzo su desfile.
El resultado en pasarela
es una oda a la mujer milanesa mediante looks envolventes y a capas.
Caliri apuesta por abrigos amplios con martingala, los blusones y las
chaquetas de shearling. También toman fuerza los blazers con cuellos afilados,
los pantalones plisados y las bermudas anchas de cuero ceñidas a la cintura.
El creativo se muestra
especialmente satisfecho con los vestidos de una pieza, de corte midi, holgados
en la parte superior y ceñidos al cuerpo: “No hay separación y no hay un cosido
en el sentido tradicional. Todo lo que parecen faldas con suéteres, en realidad
son piezas únicas y siempre tienes la posibilidad de llevarse un poco como si
fuera una chaqueta”, explica el diseñador italiano.
Un desfile en una estación de tren
Con una invitación en
forma de billete de tren en la mano, los asistentes se despedían con Maison
Margiela de una jornada intensa en la estación Central. Un viaje al dualismo,
con faldas midi por delante y cortas por detrás, juegos de tejidos y una silueta
muy ceñida en la cintura.
Glenn Martens explora el
poder de los arquetipos en un lugar de paso. Un espacio donde extraño se cruzan
y se mezclan a paso acelerado como si se tratara de un improvisado desfile de
moda. Las emblemáticas gafas de sol envolventes de la firma se repiten, aunque
en nuevos colores, y protegen la identidad de quien las luce, combinadas con
bolsos grandes tipo 'bauletto'.
En materia de prendas, el armario de Maison
Margiela se convierte en un guiño a la década de los ochenta y una mezcla de
prendas que se presentan con giros inesperados, como forros visibles
recortados, dobladillos que pueden enrollarse y fijarse con broches a presión.

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