Substack, ¿el nuevo El Dorado para los periodistas de moda?

¿Puede reinventarse la prensa de moda? Ante la crisis de los medios de comunicación tradicionales, los periodistas recurren en Substack, una plataforma de newsletters de pago que promete independencia editorial e ingresos considerables a las plumas más audaces.

Lanzado en Estados Unidos en 2017, Substack no es un medio de comunicación, sino un sitio web que permite a los usuarios suscribirse a boletines gratuitos o de pago (unos seis euros al mes) y a los autores percibir esos ingresos, tras deducir una comisión del 10 %.

Desde 2021, Substack asegura haber sumado un millón de suscripciones de pago al año, hasta alcanzar los cinco millones en 2025.

El modelo, en apariencia simple, se basa en la capacidad de los autores para fidelizar a su audiencia. A diferencia de un medio tradicional, no existe un salario garantizado: los ingresos dependen directamente del número de suscriptores de pago.

Nacida como una propuesta de nicho, la plataforma atrajo primero a algunos grandes nombres del periodismo político estadounidense y después extendió su influencia a otros sectores, como la economía, la tecnología y, de forma más sorprendente, la moda.

El periodista de moda estadounidense Louis Pisano, que cubre los entresijos de esta industria desde París, fue contactado en 2019 por el equipo del programa Substack Pro.

"Enseguida me pareció genial, como la sensación de regresar a la época de los blogs de los años 2000", relata a la AFP. "Sobre todo, por fin un espacio en el que no tendría que preocuparme por los redactores jefe ni por los anunciantes, dos cosas con las que he tenido fricciones en el pasado", prosigue.

Su primer contenido, en febrero de 2025, una extensa entrevista reveladora a un exempleado de la marca de ropa del controvertido Kanye West, lo catapultó.

Meritocracia

"La prensa paga mal, las revistas pierden a sus autores, a quienes marcaban la pauta", explica a la AFP una periodista de moda que se ha pasado a la plataforma y que solicitó el anonimato.

"El potencial de crecimiento es ilimitado: si consigo que la gente haga clic, si la visión es la adecuada, aumento mis suscripciones", dice.

Desde 2022, el número de publicaciones y suscripciones en el sector "moda y belleza" se ha duplicado con creces cada año, según la empresa.

"Los editores de moda y belleza ingresan en conjunto más de 10 millones de dólares al año gracias a las suscripciones de pago a sus plataformas en Substack", respondió por escrito la empresa estadounidense a la AFP.

Por el precio de una revista de moda en el quiosco, cuyas ventas caen, el público puede suscribirse a uno de estos contenidos. Pero parece difícil imaginar que lo haga a varios a la vez.

"Substack es realmente una meritocracia: los usuarios tienen el control. El modelo de suscripción recompensa a los creadores que respetan la confianza y la atención de su audiencia y puede contribuir a tejer vínculos más profundos que en otras plataformas de redes sociales", prosigue.

En Estados Unidos, boletines como Big Salad, de Joanna Goddard; The Love List, de Jessica Graves; o Shop Rat, de Emilia Petrarca, se han convertido en auténticos medios de comunicación.

En Francia, la publicación de belleza, nutrición y desarrollo personal de Bénédicte Burguet Journé no deja de escalar posiciones en la clasificación de Substack, al igual que, durante un tiempo, la de Inné dans la mode, especializada en consejos prácticos para copiar looks.

Independencia

Ni Substack ni los autores contactados aceptan revelar sus ingresos exactos. La empresa no comunica el número de suscripciones por publicación. Sin embargo, un cálculo permite estimar que, con 3000 suscripciones mensuales a una media de seis euros, un "Substacker" percibe en torno a 200 000 euros al año.

La autora neoyorquina Jessica Graves, que ofrece tanto enlaces monetizados a productos como análisis en profundidad sobre la sociología de las tendencias de vestir, afirma ganar "más de 275 000 dólares" con su "The Love List", un contenido que "ha sobrevivido durante 20 años a todos los cambios de formato", del blog a las redes sociales y hasta la newsletter.

En París, el periodista Louis Pisano asegura "vivir mejor" de su boletín de pago Discoursted que de sus colaboraciones.

"Es un El Dorado, para empezar porque ya no tengo que perseguir a los malos pagadores", bromea. "Y luego, basta con mirar lo que está pasando con los medios tradicionales históricos: mueren, se transforman en agencias de eventos o bien solo sobreviven para generar clics sensacionalistas destinados a tranquilizar a sus anunciantes", afirma, convencido de que "el futuro del periodismo es la independencia".

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