El informe "Fashion CFO Agenda 2026", publicado por Global Fashion Agenda (GFA) y Boston Consulting Group (BCG), alerta a los responsables de la toma de decisiones del sector sobre una brecha crítica entre el descenso de la atención que los equipos directivos prestan a la sostenibilidad y la intensificación de su impacto financiero real.
Mientras las menciones a asuntos medioambientales y sociales en las conferencias de resultados han caído en torno a un tercio desde 2022, las presiones inflacionistas sobre las materias primas y las nuevas exigencias regulatorias estarían convirtiendo la transición ecológica en un imperativo de gestión de costes y resiliencia financiera.
El informe de 24 páginas señala que los directores financieros se enfrentan a
una mayor volatilidad de las fibras naturales, agravada por fenómenos
meteorológicos extremos que ya han provocado repuntes de precios que han
llegado a duplicarse en el caso del algodón y la lana. Al mismo tiempo, la
entrada en vigor de los regímenes de Responsabilidad Ampliada del Productor
(RAP) para los textiles, especialmente en la Unión Europea de aquí a abril de
2028, amenaza con lastrar de forma considerable los balances.
Según las proyecciones
del informe, estas normativas podrían incluso acarrear un aumento del
1,1 % en el coste de los productos vendidos y una caída del 4 % en el
beneficio neto para los grandes distribuidores de aquí a 2030. En consecuencia,
los equipos financieros de las empresas de moda deben integrar ahora estos
criterios extrafinancieros en el núcleo de sus procesos de gestión operativa, a
fin de preservar los márgenes y optimizar la asignación de capital.
El informe subraya que el 70 % de las emisiones de gases de efecto
invernadero del sector pueden reducirse a bajo coste, e incluso generar ahorros
directos gracias a la eficiencia energética y la reducción de los residuos de
materiales. La implantación de modelos circulares, como la reventa de productos
de segunda mano, también empezaría a dar sus frutos en términos de ingresos,
con un crecimiento anual previsto del 10 % en el segmento de la segunda
mano entre 2025 y 2030.
Integración estratégica de la sostenibilidad
Para convertir estas limitaciones en palancas de valor, el informe identifica
cuatro enfoques financieros que van del simple “atenuador de riesgos” al
“facilitador de la transformación”. Esta progresión en madurez implica adoptar
mecanismos de gestión como el precio interno del carbono, las primas vinculadas
a indicadores de desempeño en sostenibilidad o las curvas de coste marginal de
abatimiento para orientar las inversiones de descarbonización. Grupos
como Kering ya
utilizan su cuenta de resultados ambiental (EP&L) como herramienta de
gestión financiera global, lo que les ha permitido reducir la intensidad de su
impacto en un 58 % entre 2015 y 2023.
Si no integran plenamente la sostenibilidad en sus procesos financieros, “las
empresas corren el riesgo de tratarla como una iniciativa paralela en lugar de
una disciplina empresarial fundamental, absorbiendo los costes de forma
reactiva, subestimando los riesgos y sin aprovechar nuevas fuentes de creación
de valor”, señala BCG. “El director financiero desempeña un papel esencial.
Situado en la encrucijada de la gestión del desempeño, la asignación de capital
y la supervisión de riesgos, transforma las ambiciones en materia de
sostenibilidad en realidad financiera y vela por que contribuyan a la
resiliencia y a la creación de valor a largo plazo”, subraya.
Según el informe, este cambio en el papel del
director financiero requiere una colaboración más estrecha con los directores
de sostenibilidad (CSO) para validar la rentabilidad ajustada al riesgo de las
iniciativas verdes. Para BCG, el éxito de estas estrategias también dependerá
de la capacidad de las marcas para poner en común determinadas inversiones de
gran envergadura en los primeros eslabones de la cadena de suministro, a través
de mecanismos de financiación colectiva.
A modo de ejemplo, se cita la iniciativa Future Supplier, que ya apoya a varias
marcas que invierten conjuntamente en la descarbonización de sus proveedores
comunes en la India y Bangladesh, situando los costes de abatimiento muy por
debajo de la media del mercado.
El informe se ha publicado con motivo del Global Fashion Summit, que se celebra
en Copenhague del 5 al 7 de mayo de 2026. Creado en 2009
al margen de la COP15, el evento aspira este año a reunir a más de un millar de
profesionales de la industria de la moda y especialistas medioambientales.

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